<\/p>\n
Un recluso que supuestamente vomit\u00f3 “sangre negra espesa” y tuvo que ser hospitalizado puede demandar a los funcionarios de la prisi\u00f3n por no atender sus graves necesidades m\u00e9dicas, dictamin\u00f3 un juez federal a principios de este mes.<\/p>\n
John Hibbs, quien est\u00e1 encarcelado en el Centro Correccional de Fremont, supuestamente colaps\u00f3 en febrero de 2019. Luego fue transportado al hospital por hemorragia interna. Despu\u00e9s de ser dado de alta, el personal m\u00e9dico de la prisi\u00f3n supuestamente ignor\u00f3 a Hibbs y se neg\u00f3 a cumplir con las medidas de seguimiento recomendadas por el hospital.<\/p>\n
El juez federal N. Reid Neureiter reprendi\u00f3 en\u00e9rgicamente al gobierno por sugerir que la condici\u00f3n de Hibbs no era objetivamente grave y, por lo tanto, no constitu\u00eda una violaci\u00f3n de los derechos constitucionales de Hibbs.<\/p>\n
“La lectura de la ley por parte de los acusados \u200b\u200bsugiere que creen que el personal m\u00e9dico de FCF puede ignorar a sabiendas el diagn\u00f3stico y el plan de tratamiento de un m\u00e9dico, elaborado despu\u00e9s de vomitar sangre, perder el conocimiento, cinco d\u00edas de hospitalizaci\u00f3n y un corte esof\u00e1gico, y continuar negando al Sr. Hibbs cualquier atenci\u00f3n m\u00e9dica. cuidado hasta que su condici\u00f3n se vuelve tan grave que vuelve a vomitar sangre”, escribi\u00f3 Neureiter en diciembre.<\/p>\n
Hibbs, quien ha estado encarcelado en FCF desde 2009, sufre de cenfermedad pulmonar obstructiva cr\u00f3nica, diabetes y dolor de espalda cr\u00f3nico. Para el dolor de espalda, tiene una receta de Mobic, un medicamento antiinflamatorio. <\/span><\/p>\n El 17 de febrero de 2019, supuestamente se sinti\u00f3 mareado, ten\u00eda dolores en el pecho y vomitaba sangre. Rick Mercer, un enfermero de FCF, le dijo a Hibbs que “estar\u00eda bien” y envi\u00f3 a Hibbs de regreso a su celda sin tratarlo. <\/span><\/p>\n Esa noche, Hibbs se despert\u00f3 y le dijo a su compa\u00f1ero de celda que sent\u00eda que se iba a desmayar. Luego, Hibbs supuestamente vomit\u00f3 “sangre negra y espesa por toda la pared, el lavabo y el inodoro”. Su compa\u00f1ero de celda llam\u00f3 a seguridad, que lleg\u00f3 cuando Hibbs se desmay\u00f3.<\/span><\/p>\n La prisi\u00f3n transport\u00f3 a Hibbs al hospital, donde el personal le diagnostic\u00f3 hemorragia del tracto gastrointestinal. La causa fue esofagitis, o inflamaci\u00f3n del es\u00f3fago, supuestamente debido al Mobic que le recet\u00f3 el personal de FCF. Hibbs recibi\u00f3 un clip en su es\u00f3fago en el hospital y tratamiento con inhibidores de la bomba de protones, que reducen el \u00e1cido estomacal.<\/span><\/p>\n Aunque los m\u00e9dicos le dijeron a Hibbs que regresara para una cita de seguimiento y ordenaron un tratamiento continuo con bomba de protones. <\/span>inhibidores, Mercer y la enfermera Charisse Upshaw supuestamente se negaron a seguir cuidando a Hibbs.<\/p>\n “Durante m\u00e1s de un a\u00f1o, el Sr. Hibbs sigui\u00f3 buscando tratamiento para esos problemas, pero los Demandados lo rechazaron continuamente de la cl\u00ednica m\u00e9dica de FCF. Hasta la fecha, FCF no ha permitido que el Sr. Hibbs regrese al hospital para el seguimiento”. escribi\u00f3 Brent R. Owen, un abogado que representa a Hibbs.<\/p>\n Hibbs present\u00f3 una demanda, alegando que los funcionarios de la prisi\u00f3n fueron deliberadamente indiferentes a sus graves necesidades m\u00e9dicas. Tal reclamo cae bajo la prohibici\u00f3n de la Octava Enmienda sobre castigos crueles e inusuales. Tambi\u00e9n aleg\u00f3 que el director de FCF y otros administradores eran responsables de no capacitar y supervisar adecuadamente al personal m\u00e9dico.<\/p>\n En junio del a\u00f1o pasado, el gobierno se movi\u00f3 para desestimar algunas de las afirmaciones de Hibbs. El gobierno no cuestion\u00f3 las acusaciones de Hibbs contra Mercer por no haberlo tratado antes de su hospitalizaci\u00f3n. En cambio, la Oficina del Fiscal General de Colorado afirm\u00f3 que Mercer y Upshaw no sab\u00edan e ignoraron las graves necesidades m\u00e9dicas de Hibbs despu\u00e9s de su alta del hospital.<\/p>\n “El \u00fanico s\u00edntoma posterior a la hospitalizaci\u00f3n que Hibbs afirma haber experimentado es ‘dolor abdominal innecesario'”, escribi\u00f3 el fiscal general adjunto Gregory R. Bueno. “No hay discusi\u00f3n sobre qu\u00e9 tipo de atenci\u00f3n solicit\u00f3 Hibbs, el razonamiento que dio de por qu\u00e9 era necesario, de qu\u00e9 manera solicit\u00f3 esta atenci\u00f3n o cualquiera de las circunstancias reales de las supuestas denegaciones de estas solicitudes”.<\/p>\n Hibbs respondi\u00f3 que Mercer y Upshaw sab\u00edan que hab\u00eda sido hospitalizado, sab\u00edan que un m\u00e9dico le hab\u00eda recetado un tratamiento de seguimiento y sab\u00edan que segu\u00eda experimentando dolor. <\/p>\n \u201cDurante m\u00e1s de un mes, se negaron a brindarle atenci\u00f3n y asistencia a un hombre que padec\u00eda una afecci\u00f3n m\u00e9dica grave\u201d, escribi\u00f3 Owen.<\/p>\n Neureiter, al analizar los argumentos de las partes, estuvo de acuerdo en que Hibbs hab\u00eda afirmado plausiblemente una violaci\u00f3n de sus derechos constitucionales. No solo las necesidades m\u00e9dicas de Hibbs eran graves, sino que, como se alega, Mercer y Upshaw le negaron intencionalmente el tratamiento para su condici\u00f3n.<\/p>\n “Las alegaciones del se\u00f1or Hibbs no son las de un recluso fingido que tiene problemas digestivos comunes o acidez estomacal despu\u00e9s de comer”, escribi\u00f3 Neureiter el 2 de diciembre. “Las alegaciones del se\u00f1or Hibbs no dejan a Mercer y Upshaw sin idea de la supuesta mala conducta. Su reclamo es claro: Mercer y Upshaw le negaron la atenci\u00f3n m\u00e9dica adecuada y le impidieron regresar al hospital para el tratamiento de seguimiento prescrito “.<\/p>\n Recomend\u00f3 que se permita que procedan los reclamos contra las dos enfermeras. Ning\u00fan partido objet\u00f3 el an\u00e1lisis de Neureiter. El 5 de enero, la jueza del Tribunal Federal de Distrito, Regina M. Rodr\u00edguez, quien preside el caso, adopt\u00f3 la recomendaci\u00f3n de Neureiter. Tambi\u00e9n accedi\u00f3 a desestimar las alegaciones de Hibbs de que no entren\u00f3 ni supervis\u00f3, y descubri\u00f3 que no ofreci\u00f3 suficientes alegaciones para respaldar esa afirmaci\u00f3n.<\/p>\n El caso es Hibbs v. Mercer et al.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Un recluso que supuestamente vomit\u00f3 “sangre negra espesa” y tuvo que ser hospitalizado puede demandar a los funcionarios de la prisi\u00f3n por no atender sus graves necesidades m\u00e9dicas, dictamin\u00f3 un juez federal a principios de este mes. John Hibbs, quien est\u00e1 encarcelado en el Centro Correccional de Fremont, supuestamente colaps\u00f3 en febrero de 2019. 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