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\t\t\t\t\t\tUna refugiada ucraniana que sostiene a su beb\u00e9 mira fijamente a la c\u00e1mara. Sentado a su derecha est\u00e1 el doctor Heath Cotter de Grand River Health.<\/strong> Los m\u00e9dicos de Grand River Health, Michael Duehrssen y Heath Cotter, llevaron enormes bolsas llenas de suministros m\u00e9dicos al Aeropuerto Internacional de Denver.<\/p>\n Su misi\u00f3n: usar al menos $4,000 en medicamentos y equipo adicional para completar un esfuerzo humanitario de dos semanas para ayudar a las unidades militares ucranianas, a los civiles atrincherados y a los refugiados que huyen.<\/p>\n \u201cHay gente all\u00ed que nunca se ha afeitado\u201d, dijo Cotter sobre las fuerzas ucranianas que entren\u00f3 durante su viaje hace unas semanas. \u201cAs\u00ed de j\u00f3venes son\u201d.<\/p>\n Los suministros que negociaron a trav\u00e9s de la aduana internacional fueron posibles gracias a las donaciones personales acumuladas por los empleados de Grand River Health.<\/p>\n \u201cNo vimos ninguna herida en el frente\u201d, dijo Duehrssen. \u201cPero los medicamentos que no se usaron, los suministros donados por el hospital, se enviaron al frente\u201d.<\/p>\n \t\t\t\t\t \t\t\t\t\t\tEl m\u00e9dico de Grand River Health, Michael Duehrssen, a la izquierda, descarga suministros m\u00e9dicos en Ucrania.<\/strong> Duehrssen y Cotter han regresado de la sitiada Ucrania que, con unas 23.000 vidas perdidas en ambos bandos, lleva ahora m\u00e1s de un mes intentando repeler a sus ocupantes rusos.<\/p>\n El 31 de marzo en Rifle, los m\u00e9dicos mostraron diapositivas de sus desgarradoras experiencias a una sala llena de compa\u00f1eros m\u00e9dicos, funcionarios del hospital y miembros de la comunidad que los acompa\u00f1aban.<\/p>\n La galer\u00eda presentaba a una madre mirando fijamente a la lente de una c\u00e1mara, un grupo de hu\u00e9rfanos comiendo borscht en una mesa larga, Cotter y Duehrssen ense\u00f1ando a soldados y civiles c\u00f3mo tratar a los heridos.<\/p>\n \u201cRealmente quer\u00edan saber primeros auxilios t\u00e1cticos\u201d, dijo Duehrssen. \u201cPorque, \u00bfy si los rusos atacan su aldea?\u201d<\/p>\n TRANSPORTE DE SUMINISTROS DE SALVAMENTO<\/strong><\/p>\n Todo iba bien hasta que los funcionarios de aduanas de Bucarest se encontraron con los contenedores llenos de productos farmac\u00e9uticos.<\/p>\n \u201cUna vez que llegaron a los medicamentos, de repente quer\u00edan una lista detallada y detallada, de qui\u00e9n la obtuvimos, cu\u00e1nto costaba\u201d, dijo Cotter.<\/p>\n Era alrededor de la medianoche, y Duehrssen y Cotter acababan de salir de un vuelo internacional desde Estambul. Decididos a tomar un vuelo de conexi\u00f3n a una ciudad cercana a la frontera con Ucrania, el viaje se retrasar\u00eda horas debido a la curiosidad de los agentes de aduanas.<\/p>\n Salir de Denver, sin embargo, fue una historia diferente.<\/p>\n El agente de boletos y los funcionarios del aeropuerto b\u00e1sicamente simplificaron el proceso de reserva una vez que se dieron cuenta de lo que Duehrssen y Cotter estaban haciendo. No solo los metieron en el pr\u00f3ximo vuelo a Turqu\u00eda lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, sino que tambi\u00e9n redujeron alrededor de $ 2,000 en tarifas de equipaje.<\/p>\n \u201cLa se\u00f1ora que estaba detr\u00e1s del mostrador era muy, muy dulce\u201d, dijo Cotter.<\/p>\n \t\t\t\t\t \t\t\t\t\t\tEl m\u00e9dico de Grand River Health, Heath Cotter, trata a un paciente en Ucrania.<\/strong> El despilfarro en Bucarest llev\u00f3 a los m\u00e9dicos de Rifle a abandonar el pr\u00f3ximo vuelo para un viaje de ocho horas a Ucrania. En el camino, se encontraban con un autob\u00fas lleno de m\u00e9dicos, profesores, traductores y estudiantes universitarios. Entre los humanitarios tambi\u00e9n se encontraban la esposa y la hija en edad universitaria de Duehrssen.<\/p>\n Su destino era Chernivtsi, una encrucijada de refugiados en el suroeste de Ucrania que ha sido golpeada mucho m\u00e1s por sirenas de ataques a\u00e9reos que por bombas reales.<\/p>\n \u201cAcaban de bombardear el aeropuerto a 50 millas de esa ciudad de 300.000 habitantes\u201d, dijo Duehrssen. \u201cPuedes imaginar que hab\u00edamos sentido un poco de ansiedad al llegar a la frontera\u201d.<\/p>\n Los esfuerzos humanitarios a lo largo de la vida de Duehrssen han llevado a algunos problemas, dijo. En 2007, fue arrestado en Venezuela. Una vez, en Nicaragua, ten\u00eda fusiles AK-47 apunt\u00e1ndole al pecho.<\/p>\n Entonces, cuando el nativo de Rifle lleg\u00f3 a Ucrania, su mente retrocedi\u00f3.<\/p>\n \u201c\u00bfRealmente estamos haciendo lo correcto al entrar en un pa\u00eds en guerra?\u201d \u00e9l dijo. \u201cY ahora tambi\u00e9n tengo un mont\u00f3n de estudiantes universitarios con nosotros\u201d.<\/p>\n ‘TU N\u00d3MBRALO, ELLOS LO NECESITABAN’<\/strong><\/p>\n Llegar a un campo de refugiados al norte de Chernivtsi requer\u00eda atravesar puestos de control ocupados por soldados y enormes barreras destinadas a frustrar los tanques rusos que deambulan por las calles.<\/p>\n Las casas segu\u00edan intactas. Al igual que el centro del patrimonio mundial de la ciudad, una estructura similar a un castillo de ladrillo que incluso los alemanes decidieron no bombardear en la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n Los 200 ucranianos en el campo de refugiados hu\u00edan de las partes m\u00e1s devastadas del pa\u00eds. Buscaron calor en un albergue grande y comieron borscht casi todos los d\u00edas, dijeron los m\u00e9dicos.<\/p>\n M\u00e1s tarde, llegaron otros 100 hu\u00e9rfanos.<\/p>\n \u201cNecesitaban mantas, necesitaban almohadas\u201d, dijo Cotter. \u201cLo que sea, lo necesitaban\u201d.<\/p>\n \t\t\t\t\t \t\t\t\t\t\tEl m\u00e9dico de Grand River Health, Michael Duehrssen, trata a un refugiado ucraniano.<\/strong> Cotter dijo que las ancianas, incapaces de pelear, asumieron tareas en la cocina.<\/p>\n \u201cDesde la ma\u00f1ana hasta el anochecer, simplemente horneaban pan\u201d, dijo. \u201cSe lo dar\u00edan a los refugiados, se lo dar\u00edan al ej\u00e9rcito. Esa es su contribuci\u00f3n\u201d.<\/p>\n Si no estaba alimentando a los hambrientos, tambi\u00e9n se abordaron las necesidades de salud mental. En peque\u00f1os grupos, los refugiados hablar\u00edan con estudiantes universitarios sobre sus experiencias.<\/p>\n La hija de Duehrssen, Madeline, tambi\u00e9n us\u00f3 un arpa que trajo de Estados Unidos para ayudar a calmar los nervios de todos.<\/p>\n \u201cComenzaban a llorar y comenzaron a hablar sobre su experiencia\u201d, dijo Duehrssen. \u201cY mi hija tocaba el arpa\u201d.<\/p>\n COMO EN CASA<\/strong><\/p>\n Tratar a los refugiados es un trabajo ajetreado.<\/p>\n En cl\u00ednicas m\u00e9dicas improvisadas, Cotter y Duehrssen trataron entre 30 y 40 pacientes por d\u00eda, cada uno.<\/p>\n \u201c(Los m\u00e9dicos) estaban superados con todos los medicamentos con los que nos presentamos\u201d, dijo Cotter.<\/p>\n La mayor\u00eda de los refugiados ucranianos ten\u00edan las mismas dolencias que ver\u00edas aqu\u00ed en una cl\u00ednica ambulatoria. Cotter dijo que condiciones como hipertensi\u00f3n, ci\u00e1tica y problemas de espalda eran comunes.<\/p>\n En una carrera fren\u00e9tica por huir, muchos dejaron medicamentos atr\u00e1s. Otros, como un ni\u00f1o con el que Cotter se encontr\u00f3 que sufr\u00eda de meningitis no tratada, se vieron privados de tratamientos regulares.<\/p>\n \u201cDesafortunadamente, este es un ni\u00f1o de siete meses que tiene meningitis viral dos meses y medio despu\u00e9s, que no puede pararse, no puede sostener la cabeza y probablemente nunca volver\u00e1 a ser como antes. sido antes de la meningitis\u201d, dijo Cotter.<\/p>\n \t\t\t\t\t \t\t\t\t\t\tUn refugiado ucraniano ayudado por un voluntario humanitario.<\/strong> En las cl\u00ednicas, Cotter dijo que simplemente esparc\u00edan los suministros sobre la mesa y comenzaban a recoger y elegir lo que ten\u00edan y lo que pod\u00edan usar.<\/p>\n Y la gente segu\u00eda llegando.<\/p>\n Un pueblo en el que trabajaron ten\u00eda 3.000 habitantes. Una semana despu\u00e9s, aument\u00f3 a 10.000.<\/p>\n \u201cNo pens\u00e9 que \u00edbamos a estar fuera de este lugar sin tener alg\u00fan tipo de bombardeo\u201d, dijo Duehrssen. \u201cPero no sucedi\u00f3, gracias a Dios\u201d.<\/p>\n Cuando los m\u00e9dicos terminaron de presentar sus experiencias ayudando al pueblo ucraniano, una mujer entre la multitud levant\u00f3 la mano y les hizo una pregunta.<\/p>\n “\u00bfC\u00f3mo podemos ayudar?”<\/p>\n
Enviado \/ Michael Duehrssen<\/p>\n<\/p>\n
Enviado \/ Michael Duehrssen<\/p>\n<\/p>\n
Enviado \/ Michael Duehrssen<\/p>\n<\/p>\n
Enviado \/ Michael Duehrssen<\/p>\n<\/p>\n
Enviado \/ Michael Duehrssen<\/p>\n\n