<\/p>\n
En una vida marcada por millas de aventuras, Margaret “Mahgy” Davis de Azusa tuvo un buen comienzo.<\/p>\n
Sus padres, Charles y Atilda Mueller, eran inmigrantes alemanes que criaron a su hija en Nueva Jersey. Cuenta la leyenda familiar que en el acento neoyorquino de Atilda Mueller, el apodo “Maggy” sali\u00f3 como “Mahgy” o “Moggy”. El apodo se qued\u00f3.<\/p>\n
Mahgy, quien cumpli\u00f3 100 a\u00f1os el 13 de agosto, fue honrado por el Ayuntamiento de Azusa por los logros de toda una vida el 25 de agosto.<\/p>\n
\u201cEsta mujer ha visto 100 a\u00f1os de calidad\u201d, dijo su yerno Alan Nocita de Duarte. \u201cEn el mundo de hoy, todo el mundo parece estar hablando de c\u00f3mo no solo vivir m\u00e1s, sino vivir m\u00e1s tiempo con buena salud y experimentar una mejor calidad de vida. Ella escribi\u00f3 el libro.<\/p>\n
Nacida en Woodbridge, Nueva Jersey en 1922, Davis creci\u00f3 en Garden State hasta que comenz\u00f3 la escuela en Colombia Bible College en Carolina del Sur. Ten\u00eda 20 a\u00f1os \u201ccuando todo explot\u00f3\u201d el 7 de diciembre de 1941.<\/p>\n
El estallido de la Segunda Guerra Mundial la envi\u00f3 de vuelta a casa. Davis trabaj\u00f3 en una planta de defensa en Newark, fabricando instrumentos para aviones y luego sirviendo como conductor en un autob\u00fas de dos pisos en Asbury Park, donde estaban estacionados muchos de los militares.<\/p>\n
Regres\u00f3 a la universidad en 1944 cuando un apuesto cantante llamado Warren Anderson se present\u00f3.<\/p>\n
\u201cEstaba comiendo un s\u00e1ndwich de h\u00edgado (que costaba 15 centavos) y me pregunt\u00f3: ‘\u00bfPuedo estudiar tus notas contigo?’\u201d, dijo. \u201cSiempre me sentaba al frente de la clase y \u00e9l se sentaba cuatro filas atr\u00e1s. Casi me atraganto con mi s\u00e1ndwich\u201d.<\/p>\n
Tocando una foto en blanco y negro de los dos en la d\u00e9cada de 1940, Davis sonr\u00ede: \u201cVes por qu\u00e9 dije, ‘\u00a1Oh!’ Le pregunt\u00e9 en qu\u00e9 clase necesitaba notas y dijo evoluci\u00f3n, de todas las cosas\u201d.<\/p>\n
Se puso su mejor traje para encontrarse con \u00e9l en la biblioteca. Los echaron por hablar demasiado y se casaron nueve meses despu\u00e9s de esa primera cita, el 30 de junio de 1945.<\/p>\n
\u201cEra un d\u00eda caluroso y h\u00famedo y le ped\u00ed prestado un vestido de sat\u00e9n de manga larga a una chica que se hab\u00eda casado seis meses antes\u201d, dijo Davis.<\/p>\n
Warren encontr\u00f3 trabajo como pastor en la Iglesia de Dios en Jamestown, Nueva Jersey.<\/p>\n
En 1955, Warren fue contratado para dirigir una nueva Iglesia de Dios en Arcadia. Davis recuerda el calor, los problemas con el auto y s\u00ed, m\u00e1s calor, que dio la bienvenida a la familia al Golden State.<\/p>\n
Durante su primer fin de semana en Arcadia, la tercera hija de la pareja, Debbie, tuvo una fiebre de 107 y le diagnosticaron meningitis. Davis recuerda dejarla en el hospital y asistir a su primer servicio religioso, sus l\u00e1grimas se mezclaban con la suciedad de las teclas del piano.<\/p>\n
La emergencia uni\u00f3 a la comunidad de la iglesia, dijo Davis. Y la familia sirvi\u00f3 en la iglesia de las avenidas Third y Live Oak en Arcadia durante 14 a\u00f1os.<\/p>\n
M\u00e1s tarde, Davis trabaj\u00f3 para los distritos escolares de Arcadia y El Monte, sirviendo como maestra de sexto grado y como esposa de un predicador.<\/p>\n
Warren, un encantador que compr\u00f3 una mina de oro e incursion\u00f3 en muchos negocios, muri\u00f3 en 1986, todav\u00eda guapo a los 65 a\u00f1os. Tuvieron cuatro hijos: Ken Anderson de Glendora; Janis Dogood de Idaho; Debbie Nocita de Duarte; Colleen Heublein de Escondido.<\/p>\n
Su viuda, que hab\u00eda obtenido una licenciatura en derecho y una licencia de piloto, dej\u00f3 de ense\u00f1ar y se fue a trabajar para City of Hope hasta que se jubil\u00f3 en 1991.<\/p>\n
Ese a\u00f1o se cas\u00f3 con Ed Davis, en PazNaz, la Primera Iglesia del Nazareno de Pasadena, donde ella cant\u00f3 en el coro y \u00e9l sirvi\u00f3 en varios ministerios. Mientras que Warren era lo que ella llamaba una libertina \u201ctortita de Bolonia\u201d, Ed Davis era un educador que amaba los libros y fue un compa\u00f1ero leal en sus aventuras.<\/p>\n
Los dos se divirtieron, patinando alrededor de su parque de casas m\u00f3viles en Azusa hasta que alguien se quej\u00f3. Hicieron puenting en Australia, montaron r\u00e1pidos de aguas bravas en \u00c1frica y tirolesa en Costa Rica.<\/p>\n
Davis corri\u00f3 su primer marat\u00f3n en Los \u00c1ngeles cuando ten\u00eda 79 a\u00f1os. Escal\u00f3 el monte Whitney para conmemorar su cumplea\u00f1os n\u00famero 80 y llev\u00f3 a su hija Colleen y a su nieta Megan en la haza\u00f1a de un d\u00eda. Corri\u00f3 el marat\u00f3n de Nueva York con el mejor tiempo de todos los corredores de su divisi\u00f3n.<\/p>\n
\u201cCualquier cosa que haga Mahgy, ella es lo que llamamos ‘a toda m\u00e1quina’\u201d, dijo su hija Debbie.<\/p>\n
Mahgy y Ed celebraron 14 a\u00f1os juntos antes de que \u00e9l falleciera en 2005. Para entonces, Davis ya hab\u00eda acumulado a\u00fan m\u00e1s aventuras: recorridos todoterreno en el desierto, vuelo en ala delta por su 90 cumplea\u00f1os, andar en motocicleta y conducir autos de carrera.<\/p>\n
\u201cMe gusta decir que aspiro a inspirar antes de morir\u201d, dijo.<\/p>\n
Davis atribuye su longevidad a \u201cDios, la atenci\u00f3n quiropr\u00e1ctica y el aceite de h\u00edgado de bacalao\u201d, dijo su nieta Kristy Roblee.<\/p>\n
\u201cLo que m\u00e1s me gusta de ella es su amor y apoyo implacables por su familia, junto con sus bromas graciosamente cronometradas\u201d, dijo Roblee. \u201c(Recuerdo) el martes por la tarde ella se agach\u00f3 a mi lado durante el nacimiento de mi primog\u00e9nito, Dane. Me tom\u00f3 la mano y con el susurro silencioso de una mujer que ha pasado por mucho y tiene cuatro hijos propios, me inst\u00f3: ‘Vamos… no digas que intentar\u00e1s hacerlo, solo hazlo’. Si tuviera que evocar un lema para la vida de Moggy, ser\u00eda ‘simplemente hazlo'”.<\/p>\n
La nieta Erica Nocita dijo que Mahgy la anim\u00f3 cuando las dos corrieron una media marat\u00f3n, pero su abuela dej\u00f3 en claro que no reducir\u00eda la velocidad por nadie.<\/p>\n
\u201cElla siempre me hizo sentir que pod\u00eda hacerlo, pero bajo ninguna circunstancia nadie ni nada debe detenerte\u201d, dijo Nocita. \u201cMahgy celebra tus victorias y te consuela en tus p\u00e9rdidas, pero siempre hay una lecci\u00f3n que aprender o una forma de avanzar. Ella es notable.<\/p>\n
Para su cumplea\u00f1os n\u00famero 100, Davis festej\u00f3 con sus cuatro hijos, sus c\u00f3nyuges, nueve nietos y 15 bisnietos. Dos bisnietos m\u00e1s hacen su aparici\u00f3n en diciembre. La cumplea\u00f1era pidi\u00f3 donaciones de Biblias para Gideon’s Worldwide. Ella comi\u00f3 sus canutillos de chocolate favoritos.<\/p>\n
\u201cCreo que amar a Dios y amar a los dem\u00e1s en general es el \u00e9xito\u201d, dijo Davis. \u201cSi puedes hacer eso, has llegado\u201d.<\/p>\n
Luego, con un gui\u00f1o y una sonrisa, dijo: “He visto mi parte de l\u00edneas de meta, y espero con ansias la grande”.<\/p>\n
Anissa V. Rivera, columnista, “Mam\u00e1 es la palabra”, Pasadena Star-News, San Gabriel Valley Tribune, Whittier Daily News, Azusa Herald, Glendora Press y West Covina Highlander, San Dimas\/La Verne Highlander. Grupo de noticias del sur de California, 181 W. Huntington Drive, Suite 209 Monrovia, CA 91016. .<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
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