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En la primavera de 2020, al comienzo de la pandemia global de COVID-19, muchos empleados se encontraron inesperadamente instalando oficinas en casa y acomod\u00e1ndose para aplanar la curva. Camas, mesas de comedor, sof\u00e1s: cualquier cosa podr\u00eda ser un espacio de trabajo en este nuevo mundo. Ahora, casi tres a\u00f1os despu\u00e9s, muchas personas finalmente han regresado a la oficina, aunque con m\u00e1s frecuencia siguiendo un modelo h\u00edbrido. Pero el 59 % de los estadounidenses que trabajan desde casa parte del tiempo, si no todo, podr\u00edan verse atrapados en los malos h\u00e1bitos de trabajar desde casa que desarrollaron al comienzo de la pandemia. Y podr\u00eda estar da\u00f1ando sus cuerpos y cerebros.<\/p>\n
Si bien todav\u00eda no sabemos mucho sobre las implicaciones a largo plazo del trabajo remoto, los investigadores est\u00e1n de acuerdo en que trabajar fuera de un entorno de oficina tradicional puede afectar negativamente a nuestro cerebro y nuestro cuerpo con todo, desde fatiga visual hasta dolor de espalda. (Es cierto que tambi\u00e9n hubo problemas antes de la pandemia por pasar demasiado tiempo sentado en la oficina). Pero hay esperanza. Hablamos con expertos para obtener m\u00e1s informaci\u00f3n sobre el impacto a corto plazo de la FMH y qu\u00e9 se puede hacer para mejorar el trabajo remoto.<\/p>\n
Si ha estado trabajando de forma remota durante alg\u00fan tiempo, es posible que ya haya notado el impacto f\u00edsico en su cuerpo. Seg\u00fan Krys Hines, un educador de ergonom\u00eda y bienestar en el lugar de trabajo con sede en Washington, DC en KH Ergo and Wellness, el cambio reciente al trabajo remoto ha envejecido nuestros cuerpos entre 10 y 15 a\u00f1os.<\/p>\n
\u201cDe repente, la gente estaba creando espacios de trabajo en el hogar que perpetuaban la tensi\u00f3n postural y el estr\u00e9s mec\u00e1nico. Se trabajaba en la mesa de la cocina, en el sof\u00e1, en la cama y desde un espacio de escritorio sin un soporte ergon\u00f3mico espec\u00edfico para el individuo\u201d, dice. \u201cEsencialmente, las personas se adaptan a un espacio de trabajo en lugar de crear un espacio de trabajo para su cuerpo\u201d.<\/p>\n
Pero no son s\u00f3lo nuestros cuerpos los que est\u00e1n sufriendo. En un estudio de Microsoft de 2020, los investigadores descubrieron que “la colaboraci\u00f3n remota es m\u00e1s desafiante mentalmente que la colaboraci\u00f3n en persona”, pero no necesariamente en el buen sentido. El estudio encontr\u00f3 que “los patrones de ondas cerebrales asociados con el estr\u00e9s y el exceso de trabajo eran mucho m\u00e1s altos cuando se colaboraba de forma remota que en persona”.<\/p>\n
Parte de la raz\u00f3n es que la cantidad de atenci\u00f3n visual que debemos brindar en un entorno virtual es mayor que durante las reuniones en persona, lo que hace que nuestro cerebro trabaje m\u00e1s, explica el Dr. S. Thomas Carmichael, secretario de la Asociaci\u00f3n Neurol\u00f3gica Estadounidense y profesor y presidente del departamento de neurolog\u00eda de la UCLA. <\/p>\n
En situaciones cotidianas, nuestros cerebros dependen de “entradas inesperadas”, como el lenguaje corporal y elementos dentro de nuestra visi\u00f3n perif\u00e9rica para recopilar informaci\u00f3n sobre situaciones y personas. Cuando ese alcance de entrada se limita a, por ejemplo, peque\u00f1os rect\u00e1ngulos que muestran solo las caras de las personas, esas entradas se eliminan y hacen que nuestros cerebros se aceleren. <\/p>\n
\u201cCuando tenemos reuniones virtuales, no recibimos se\u00f1ales no verbales. No estamos consiguiendo un \u00e1rea de enfoque que incluya la sala y los elementos m\u00e1s grandes de nuestro entorno interactivo\u201d, dice Carmichael. \u201cSimplemente estamos viendo una versi\u00f3n ampliada de una persona y lo que enfrentamos, entre otras cosas, es que estamos perdiendo una base neuronal de interacci\u00f3n social en tiempo real y no estamos adquiriendo informaci\u00f3n sobre los dem\u00e1s. m\u00e1s all\u00e1 de la informaci\u00f3n visual de su rostro\u201d.<\/p>\n
La p\u00e9rdida de pistas de contexto adicionales, como el lenguaje corporal de una persona o ver una foto interesante en el escritorio de un colega, tambi\u00e9n puede estar afectando nuestra productividad e innovaci\u00f3n, seg\u00fan un estudio reciente en el Journal of Nature. <\/p>\n
\u201cCuando interactuamos con la gente en persona, suceden muchas cosas inesperadas en nuestro entorno\u201d, dice Carmichael. \u201cEl cerebro puede necesitar esta variedad de informaci\u00f3n. Y puede necesitar el aspecto inesperado e imprevisto de la interacci\u00f3n que agudiza nuestra capacidad de pensar de manera m\u00e1s amplia y m\u00e1s general para generar nuevas ideas\u201d.<\/p>\n
Aunque es posible que nunca podamos replicar completamente todos los beneficios f\u00edsicos y mentales de trabajar en la oficina, hay peque\u00f1os cambios que pueden ayudar a mejorar el trabajo remoto. Una forma de hacerlo es jugando, sugiere Tanya Tarr, cient\u00edfica del comportamiento y presidenta de Cultivated Insights. S\u00ed, has le\u00eddo bien. <\/p>\n
La creaci\u00f3n de condiciones para juegos de bajo riesgo simula la resoluci\u00f3n de problemas, fomenta la colaboraci\u00f3n e imita las neuronas espejo (c\u00e9lulas cerebrales que se activan cuando realizamos una acci\u00f3n y observamos a otros realizar la misma acci\u00f3n) que a menudo se crean en un entorno de oficina. Estas neuronas tambi\u00e9n son responsables de producir empat\u00eda, que se traduce en confianza, seguridad y pertenencia, sentimientos que pueden faltar en entornos de oficina remotos e h\u00edbridos.<\/p>\n
\u201cSomos criaturas de h\u00e1bitos que nos va mejor cuando vemos que otras personas hacen lo mismo\u201d, explica Tarr. \u201cAs\u00ed que eso es parte del poder de estar ubicado en un entorno de oficina tradicional cuando las cosas son s\u00faper seguras. Estamos viendo a otras personas hacer lo que estamos haciendo, y nos anima a ser responsables. Nos da un sentido de pertenencia\u201d.<\/p>\n
Dada la naturaleza de los entornos de trabajo remoto, puede ser un desaf\u00edo replicar actividades sincronizadas que producen neuronas espejo, pero ah\u00ed es donde entra el juego de bajo riesgo. <\/p>\n
“Cuando logramos que grupos de personas participen en juegos de bajo riesgo, adem\u00e1s de crear neuronas espejo, tambi\u00e9n los ayudamos a involucrar su corteza prefrontal de maneras que nos ayudan a sentirnos c\u00f3modos en lugares de situaciones impredecibles”, dice Tarr, citando el trabajo del psiquiatra Dr. Shimi Kang. <\/p>\n
Adem\u00e1s, crear espacio para jugar puede ayudar a fomentar las conexiones del equipo (siempre y cuando se haga en grupos peque\u00f1os), as\u00ed como aliviar la confusi\u00f3n mental y la ansiedad. Algunos juegos f\u00e1ciles que se traducen bien en entornos virtuales o h\u00edbridos son Scattergories, trivia y crucigramas.<\/p>\n
Para contrarrestar la fatiga de Zoom y reducir la fatiga visual, los expertos recomiendan descansos entre reuniones. De acuerdo con el ciclo b\u00e1sico de descanso-actividad (tambi\u00e9n conocido como BRAC), los humanos est\u00e1n optimizados para prestar atenci\u00f3n durante unos 45 minutos, pero a los 90 minutos, nuestra cognici\u00f3n se reduce significativamente. \u00bfNecesitas poner en marcha tu cerebro? Intente atravesar una puerta para restablecer su memoria a corto plazo.<\/p>\n
\u201cLos cient\u00edficos parecen pensar que es porque hemos sido socializados para pensar en las puertas como transiciones. Cuando no tenemos transiciones, es cuando nuestra cognici\u00f3n se acelera\u201d, dice Tarr. \u201cEntonces tenemos un problema porque nuestra atenci\u00f3n se retrasa, comenzamos a cometer errores, y si comenzamos a hacerlo de manera cr\u00f3nica, ah\u00ed es donde ocurre el agotamiento\u201d.<\/p>\n
Las pausas de movimiento y la postura adecuada son especialmente importantes para prevenir problemas ortop\u00e9dicos comunes, como dolor de cuello, dolor lumbar, pinzamiento de hombro y cadera, dolores corporales relacionados con la tensi\u00f3n y rigidez en las articulaciones y el cuerpo.<\/p>\n
\u201cPara reducir estas lesiones, necesitaremos hacer algo m\u00e1s que sentarnos con la espalda recta\u201d, dice Hines. \u201cEs muy laborioso hacerlo, y a menudo perdemos el enfoque de la tarea mientras lo hacemos y volvemos a caer en una mala postura cuando una tarea requiere nuestra m\u00e1xima atenci\u00f3n\u201d.<\/p>\n
Para combatir las lesiones, Hines sugiere sentarse en una silla o coj\u00edn que apoye el asiento sobre los isquiotibiales; crear un espacio de trabajo ergon\u00f3mico que se adapte a su cuerpo, personalidad y preferencias; considerando un escritorio para sentarse y pararse; y elevando el monitor de su computadora para que est\u00e9 de cuatro a cinco pulgadas por encima de sus ojos. Adem\u00e1s, fortalecer los m\u00fasculos centrales y posturales y estirar el cuello, el pecho, los isquiotibiales y los flexores de la cadera tambi\u00e9n pueden reducir las lesiones.<\/p>\n
Si necesita m\u00e1s recordatorios para tomar un descanso, Emily Kiberd, quiropr\u00e1ctica y fundadora de Urban Wellness Clinic, sugiere solicitar la ayuda de una aplicaci\u00f3n de atenci\u00f3n plena o simplemente programar una alarma en su tel\u00e9fono.<\/p>\n
\u201cAlgunos pacientes descubren que la niebla mental aparece despu\u00e9s de estar demasiado tiempo sentados\u201d, dice ella. \u201cConfigurar ese recordatorio para levantarse y salir, o incluso caminar por el pasillo hace una gran diferencia\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
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