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Mientras el avi\u00f3n sobrevolaba la Cordillera del Norte, supe que estaba en casa. Estaba feliz pero ansiosa. Han pasado dos a\u00f1os y medio desde que sal\u00ed de mi pa\u00eds en abril de 2020, justo antes de que cerraran las fronteras. Nadie podr\u00eda haber sabido que la horrible epidemia de Covid traer\u00eda tanto dolor a tanta gente.<\/p>\n
Una semana antes de mi partida de Trinidad se supon\u00eda que deb\u00eda volar a India, habiendo sido invitado por el gobierno indio a trav\u00e9s de su Programa de Visitantes Acad\u00e9micos. Fui honrado. La carta me describ\u00eda como un \u201cDistinguido Acad\u00e9mico\u201d. Se supon\u00eda que deb\u00eda dar dos conferencias y esperaba estar expuesto a la vida t\u00e9cnica e intelectual de la India. M\u00e1s importante a\u00fan, quer\u00eda explorar la rica literatura religiosa de la India y sus cuentos \u00e9picos hind\u00faes: el Ramayana, el Mahabharata y el Bhagavad Gita.<\/p>\n
Antes de salir de los Estados Unidos, mi m\u00e9dico me hab\u00eda advertido que tuviera cuidado. Ella sugiri\u00f3 que ir a India entonces no era lo m\u00e1s apropiado. Ella lo puso de esta manera. “Si algo te sucede mientras est\u00e1s fuera, \u00bfcrees que te cuidar\u00e1n adecuadamente?” No estaba dispuesto a seguir su consejo hasta que me di cuenta de lo contagioso que era este virus mortal. Me comuniqu\u00e9 con el Alto Comisionado de la India en Trinidad, bajo cuyos auspicios se hizo esa amable oferta, y le inform\u00e9 que ten\u00eda que posponer la visita.<\/p>\n
Pens\u00e9 en pasar otra semana en casa para continuar con la investigaci\u00f3n de un libro que estoy escribiendo sobre dos de los mejores predicadores del Caribe. Cuatro d\u00edas antes de que se cerrara la frontera para detener la propagaci\u00f3n de Covid, un amigo me alert\u00f3 que la frontera podr\u00eda cerrarse pronto. Sin arriesgarme, me dirig\u00ed a Piarco, reserv\u00e9 un asiento en Caribbean Airlines y sal\u00ed de Trinidad esa noche. Tres d\u00edas despu\u00e9s, se cerr\u00f3 la frontera.<\/p>\n
Estaba particularmente petrificado por Covid aunque nunca contraje la enfermedad. Desde abril de 2020, he realizado dos viajes en avi\u00f3n: uno a Ohio para un Beautillion, una funci\u00f3n de mayor\u00eda de edad, para mi nieto; y otro a la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, donde mi hija menor recibi\u00f3 un doctorado en divinidad. Por cierto, ella y su esposo, Andrew Wilkes, acaban de publicar Psalms for Black Lives, Reflections for the Work of Liberation, cuyo lanzamiento asist\u00ed en Nueva York la semana pasada.<\/p>\n
Hace aproximadamente dos a\u00f1os tuve una cirug\u00eda de reemplazo de rodilla, sobre la cual escrib\u00ed anteriormente. Pens\u00e9 que las cosas iban bien, hasta hace dos meses cuando me golpe\u00f3 un dolor en el nervio ci\u00e1tico en la misma pierna. El dolor es\/era insoportable. La revista m\u00e9dica lo describe como un tipo com\u00fan de dolor que afecta el nervio ci\u00e1tico, \u201cque se extiende desde la parte inferior de la espalda a trav\u00e9s de las caderas y baja por la parte posterior de cada pierna\u201d.<\/p>\n
He tenido otros procedimientos m\u00e9dicos, pero este dolor fue el peor. Era agudo, penetrante e intenso. Un amigo me dijo: \u201cEn las ma\u00f1anas tienes miedo de poner el pie en el suelo\u201d. \u00c9l estaba en lo correcto. Durante los primeros dos meses, camin\u00e9 con dolor desde que me levantaba hasta que me acostaba. El \u00fanico alivio que ten\u00eda era cuando sal\u00eda a caminar o hac\u00eda ejercicio en el gimnasio. Por la noche el dolor cede, pero a la ma\u00f1ana siguiente comienza de nuevo.<\/p>\n
Los m\u00e9dicos no fueron de mucha ayuda. Hace unas tres semanas obtuve una cita con un neur\u00f3logo en el Hospital General de Massachusetts para ver acerca de mi problema de ci\u00e1tica. Me aconsej\u00f3 que dejara el naproxeno (un fuerte analg\u00e9sico) que me hab\u00eda recetado mi m\u00e9dico de cabecera. No lo dijo, pero tuve la sensaci\u00f3n de que pens\u00f3 que era in\u00fatil en mi caso. Simplemente dijo que dejara de usarlo, lo cual hice.<\/p>\n
Tambi\u00e9n dijo que el dolor disminuir\u00eda con el tiempo. La literatura m\u00e9dica sugiere que la ci\u00e1tica puede ser de corta duraci\u00f3n (aguda) o de larga duraci\u00f3n (cr\u00f3nica). No estoy seguro de qu\u00e9 tipo de ci\u00e1tica tengo, pero me duele incluso mientras me siento a escribir este art\u00edculo.<\/p>\n
Cuando vi a mi neur\u00f3logo, mi primera pregunta fue: “\u00bfEstoy libre para viajar?”<\/p>\n
No estaba seguro de poder soportar un viaje de cinco horas sentado en un solo lugar, aunque sab\u00eda que pod\u00eda levantarme y caminar ocasionalmente por el pasillo.<\/p>\n
Dijo que no ve\u00eda ning\u00fan problema con mi viaje, pero que ten\u00eda que tener cuidado.<\/p>\n
Eso era todo lo que estaba esperando. Inmediatamente llam\u00e9 a American Airlines y compr\u00e9 un boleto ya que esa aerol\u00ednea generalmente divide su viaje a Trinidad en dos partes: se detiene en Miami antes de continuar a Puerto Espa\u00f1a. Pude aliviar mi dolor dando un largo paseo cuando llegu\u00e9 a Miami.<\/p>\n
Cuando sal\u00ed del aeropuerto de Trinidad y Tobago y vi la Cordillera del Norte desde el suelo, supe que estaba en casa. Desde que nac\u00ed viv\u00ed en Tacarigua, en las faldas de la Cordillera Norte, acariciado y acariciado por la calidez de sus brisas. Incluso cuando era ni\u00f1o, me animaban los sentimientos del Salmo 121: \u201cAlzar\u00e9 mis ojos a los montes, de donde vendr\u00e1 mi socorro…\/ El sol no te herir\u00e1 de d\u00eda, ni la luna de noche. ..\/ El Se\u00f1or guardar\u00e1 tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.\u201d<\/p>\n
Una vez que vi las colinas, supe que estaba en casa. Agradec\u00ed a los poderes f\u00e1cticos por preservar mi entrada y mi salida.<\/p>\n
Ayer por la ma\u00f1ana, mientras caminaba por Eddie Hart Savannah, conoc\u00ed a un compa\u00f1ero que sufr\u00eda de ci\u00e1tica. Ella tambi\u00e9n caminaba para aliviar su dolor. Me sent\u00ed a\u00fan m\u00e1s en casa.<\/p>\n
No siempre apreciamos nuestra patria, pero las ausencias nos hacen apreciar las bendiciones del hogar.<\/p>\n
\u2014La direcci\u00f3n de correo electr\u00f3nico del profesor Cudjoe es scudjoe@wellesley.edu. \u00e9l puede ser alcanzado<\/p>\n
@ProfesorCudjoe<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
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