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\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\tEl elenco de ‘La perspectiva del verano’ a plena voz. (Cr\u00e9dito: Adam Bundy)\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/p>\n
Se necesita muy poco para hacer una vida feliz; todo est\u00e1 dentro de ti, en tu forma de pensar. \u2014 Marco Aurelio<\/p>\n
Comencemos con un placer para la multitud: una confesi\u00f3n. Habiendo estado en el granero de la Sociedad Hist\u00f3rica toda la semana enga\u00f1ando a Pinochle y fraternizando con una pandilla de “prospectores” cuestionables en “The Prospect of Summer” de Lisa Shaw, con nuestra noche de apertura el viernes pasado y nuestro cierre el domingo, ahora estoy sentado abajo en mi teclado y tratando de escribir m\u00e1s all\u00e1 de la fecha l\u00edmite del mediod\u00eda de esta columna. No es lo \u00fanico que he descuidado esta semana. <\/p>\n
Preg\u00fantale a mis gatos, preg\u00fantale a mi ropa para lavar, pero tal vez los m\u00e1s ignorados han sido todos esos enormes problemas aparentemente insolubles que enfrenta nuestro mundo que, en la \u00faltima d\u00e9cada, de alguna manera me asign\u00e9 a resolver.<\/p>\n
Me refiero a la guerra global, el cambio clim\u00e1tico, el racismo, la violencia armada, los ataques a la democracia y la igualdad de ciudadan\u00eda, etc. Toda una lista de tareas pendientes y, en 10 a\u00f1os, no he podido tachar ni un solo elemento. Ah\u00ed es donde todos mis grandes pensamientos me han llevado a m\u00ed y al mundo: a ninguna parte. <\/p>\n
Pero en las \u00faltimas semanas, mis mayores preocupaciones han tenido que ver con aprender las l\u00edneas, permanecer al menos en el vecindario de “en clave” y c\u00f3mo sobrevivir a cinco cambios de vestuario en un rinc\u00f3n oscuro y sofocante de un viejo granero. En otras palabras, por necesidad me he visto obligado a “pensar en peque\u00f1o” y, a pesar del sudor y la ci\u00e1tica, ha resultado muy… refrescante, incluso calmante.<\/p>\n
Algunos de nosotros estamos naturalmente dotados en t\u00e9rminos de “peque\u00f1a reflexi\u00f3n”, los de mente estrecha, los quisquillosos, los retentivos anales, pero ninguno de nosotros est\u00e1 familiarizado con los placeres perversos que ofrece el “peeve favorito”. Es posible que haya mencionado un par de los m\u00edos en una columna anterior, pero lo hermoso de las molestias es que se replican a s\u00ed mismas, ya que aparecen nuevas todo el tiempo. <\/p>\n
Un favorito actual es el hecho de que tan pronto como me encari\u00f1e con un art\u00edculo en particular en nuestro IGA, como yogur o aderezo para ensaladas, el universo toma nota y, en un par de semanas, ese art\u00edculo deja de estar disponible en el futuro previsible. <\/p>\n
No muy lejos est\u00e1 el hecho de que todas las personas que logran que sus art\u00edculos se publiquen en las secciones Sunday Magazine o “Sunday Review” de The New York Times parecen ser autores ya publicados, lo cual es muy desalentador para una persona que cumple 76 a\u00f1os. -viejo columnista de primer a\u00f1o que no lo es. <\/p>\n
Eso es solo una muestra de mi colecci\u00f3n. Esta semana me dediqu\u00e9 a reunir una especie de “popurr\u00ed de man\u00edas de mascotas” del \u00e1rea tri-estatal. Desde Nueva Jersey vino: “Esos su\u00e9teres ‘de hombros descubiertos’, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1n pensando?” \u201cRuedas negras en los autos\u201d. Y, “La gente que piensa que si encienden las luces intermitentes est\u00e1 bien estacionarse en doble fila durante unos minutos, o tal vez una hora”. <\/p>\n
De las tierras salvajes de Connecticut: \u201cCamisoles [no explanation provided].\u201d \u201cCodicia sist\u00e9mica\u201d. Y, “Personas que devuelven circulares publicitarias a la pila despu\u00e9s de haber tomado los cupones”. Y desde Nueva York: \u201cGlobos de helio abandonados y en peligro de escapar por parte de consumidores con problemas ambientales\u201d. \u201cPersonas que caminan como caracoles no solo en los cruces peatonales, sino cuando no los hay y solo est\u00e1s siendo un automovilista educado\u201d. Y, finalmente, \u201cCuando mi hermana usa mi cepillo de dientes\u201d.<\/p>\n
Curiosamente, me he dado cuenta de que, para la mayor\u00eda de las molestias, parece existir una molestia igual pero opuesta. Por ejemplo, una persona se vuelve loca por las personas que no abren las puertas para los dem\u00e1s, mientras que otra odia cuando \u201clas personas abren las puertas para ti cuando todav\u00eda est\u00e1s a media cuadra de distancia y tienes que correr para llegar. all\u00e1.” <\/p>\n
Luego est\u00e1 el tipo que no puede pasar una foto torcida sin enderezarla, que alg\u00fan d\u00eda puede entrar en contacto letal con la se\u00f1ora que roza el homicidio si alguien toca algo en su casa.<\/p>\n
Por supuesto, uno no tiene que ser cr\u00f3nicamente malhumorado para pensar en peque\u00f1o. Los sabios a lo largo de los siglos han recomendado los beneficios de meditar en un peque\u00f1o pensamiento, un peque\u00f1o objeto, para lograr el equilibrio y la serenidad. Esa pr\u00e1ctica le da un buen nombre a la estrechez de miras: “Atenci\u00f3n plena”. <\/p>\n
Y no hace falta ser Maria von Trapp para centrar la atenci\u00f3n en otro tipo de peque\u00f1as cosas que de forma tan dulce y sencilla mejoran nuestras vidas.<\/p>\n
Ya sabes, la otra cara de las man\u00edas, las de la variedad de “paquetes de papel marr\u00f3n” y “bigotes en los gatitos”. Yo, por mi parte, amo la inclinaci\u00f3n del sol de la ma\u00f1ana a trav\u00e9s de la isla de mi cocina, y el blanco violento de una gaviota que destella contra un banco de nubes de bronce, y mi gato en la puerta de mi habitaci\u00f3n, maullando para entrar, y los mensajes que dejan mis nietos. en mi contestador autom\u00e1tico. <\/p>\n
Advertencia: si empiezas a hacer esto, nunca te detendr\u00e1s, excepto que yo tenga que hacerlo. Esta columna (otra de mis cosas favoritas) solo puede tener 800 palabras, y adivinen qu\u00e9, ya pas\u00f3 el mediod\u00eda.<\/p>\n
Pero, por favor, no te detengas. Estoy seguro de que tienes muchas cosas favoritas para seguir adelante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
El elenco de ‘La perspectiva del verano’ a plena voz. (Cr\u00e9dito: Adam Bundy) Se necesita muy poco para hacer una vida feliz; todo est\u00e1 dentro de ti, en tu forma de pensar. \u2014 Marco Aurelio Comencemos con un placer para la multitud: una confesi\u00f3n. Habiendo estado en el granero de la Sociedad Hist\u00f3rica toda la […]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2505,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[19],"class_list":{"0":"post-2504","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-ciatica","8":"tag-ciatica"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2504"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2504\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2506,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2504\/revisions\/2506"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}