<\/p>\n
Nuestro sistema gastrointestinal es una v\u00eda para los alimentos, las bacterias, los minerales, las toxinas y, b\u00e1sicamente, todo lo que afecta nuestra salud en general. El tracto GI es el hogar de m\u00e1s de 100 billones de c\u00e9lulas microbianas, todas las cuales tienen relaci\u00f3n con el metabolismo, el sistema inmunol\u00f3gico, la fisiolog\u00eda e incluso la salud mental del paciente. La mala salud intestinal puede estar relacionada con la enfermedad inflamatoria intestinal (SII), la obesidad, la desnutrici\u00f3n y otras afecciones gastrointestinales, por lo que es imperativo evaluar a los pacientes para obtener una dieta y un estilo de vida amigables con el intestino para ampliar la atenci\u00f3n hol\u00edstica.<\/p>\n
La salud intestinal es importante para nuestro bienestar, pero muchos pacientes no saben c\u00f3mo manejarla. Como m\u00e9dico quiropr\u00e1ctico, usted y sus pacientes deben estar atentos a:<\/p>\n
El estadounidense promedio come un promedio de 1,996 libras de alimentos por a\u00f1o, y todo pasa por el tracto gastrointestinal. Diferentes alimentos pueden causar o prevenir la inflamaci\u00f3n en el tracto digestivo. Aproximadamente el 75 % de los alimentos del mundo provienen de cinco especies de animales y 12 de plantas, por lo tanto, comprometa a los pacientes a probar nuevos alimentos saludables y a seguir una dieta y estilos de vida saludables para el intestino.<\/p>\n
Los alimentos de origen animal como la carne o los l\u00e1cteos pueden ser una gran fuente de prote\u00ednas y colina. Pero la investigaci\u00f3n sugiere que demasiada prote\u00edna de origen animal podr\u00eda contribuir a la enfermedad inflamatoria intestinal o EII.<\/p>\n
Para apoyar un intestino sano, promueva:<\/p>\n
El estr\u00e9s desencadena la producci\u00f3n de cortisol, que puede desempe\u00f1ar un papel en la mala salud intestinal. Esta hormona del estr\u00e9s redirige el flujo de sangre al cerebro y al coraz\u00f3n y descuida temporalmente el sistema digestivo.<\/p>\n
En el pasado, el estr\u00e9s se usaba en situaciones de supervivencia, pero hoy en d\u00eda las personas experimentan los mismos efectos negativos en su salud intestinal debido a los factores estresantes cotidianos. Las situaciones emocionales de todo tipo (respuesta a una pandemia, estr\u00e9s laboral, agitaci\u00f3n familiar) pueden causar una respuesta qu\u00edmica en el cuerpo y pueden presentarse como dolor de est\u00f3mago u otras formas de respuestas digestivas no saludables.<\/p>\n
La terapia cognitiva conductual y las t\u00e9cnicas de relajaci\u00f3n o atenci\u00f3n plena pueden ayudar a controlar el estr\u00e9s y reducir los efectos de la mala salud intestinal junto con una dieta y un estilo de vida amigables con el intestino. Dar a los pacientes una “receta” para encontrar tiempo para pasar en un entorno natural (una caminata, caminar por la playa, sentarse en el c\u00e9sped bajo su \u00e1rbol favorito) puede calmar a los pacientes y desempe\u00f1ar un papel en la salud f\u00edsica y mental en general.<\/p>\n
La terapia con antibi\u00f3ticos retarda o detiene el crecimiento de microbiomas saludables en el cuerpo y fomenta los pat\u00f3genos. Tambi\u00e9n podr\u00eda contribuir al s\u00edndrome del intestino permeable (aberturas en el revestimiento del intestino que permiten que las toxinas, los alimentos parcialmente digeridos o los par\u00e1sitos accedan a los tejidos del cuerpo). El da\u00f1o por el uso de antibi\u00f3ticos es especialmente preocupante en la poblaci\u00f3n anciana.<\/p>\n
Los probi\u00f3ticos pueden ayudar a reequilibrar el crecimiento de los microbiomas intestinales. Los pacientes pueden tomar probi\u00f3ticos al mismo tiempo que un ciclo de antibi\u00f3ticos, pero debido a que los antibi\u00f3ticos matan las bacterias saludables, es mejor tomarlos con varias horas de diferencia. Contin\u00fae con una mezcla de diferentes probi\u00f3ticos despu\u00e9s del tratamiento con antibi\u00f3ticos para apoyar el nuevo crecimiento de bacterias en los intestinos.<\/p>\n
Aquellos que viajan a otras partes del mundo pueden contraer infecciones o introducir pat\u00f3genos en el sistema GI, causando diarrea, estre\u00f1imiento, dolor de est\u00f3mago o n\u00e1useas. Las malas condiciones sanitarias en otros pa\u00edses o durante los viajes de campamento pueden iniciar la propagaci\u00f3n de la infecci\u00f3n. Incluso el desfase horario o los patrones de sue\u00f1o rotos pueden afectar su salud intestinal.<\/p>\n
Cuando los pacientes viajen, an\u00edmelos a mantener un horario regular para acostarse (cuando sea posible), practicar una higiene segura y ser muy conscientes de las opciones de alimentos y bebidas para continuar con su dieta y estilo de vida saludables incluso durante las vacaciones.<\/p>\n
Un nuevo estudio ha revelado que los pacientes con enfermedad de Alzheimer y trastornos intestinales tienen varios genes en com\u00fan.<\/p>\n
El estudio, publicado en la revista Communications Biology, analiz\u00f3 m\u00faltiples conjuntos de datos gen\u00e9ticos de estudios que involucran informaci\u00f3n gen\u00e9tica en un promedio de 400 000 personas con trastornos intestinales y EA. Los cient\u00edficos descubrieron una superposici\u00f3n gen\u00e9tica significativa entre las personas con EA y la enfermedad por reflujo gastroesof\u00e1gico (ERGE), la enfermedad de \u00falcera p\u00e9ptica (PUD), la gastritis-duodenitis (GD), el s\u00edndrome del intestino irritable (SII) y la diverticulosis.<\/p>\n
“Estos hallazgos brindan evidencia adicional para respaldar el concepto del eje ‘intestino-cerebro’, un v\u00ednculo bidireccional entre los centros cognitivo y emocional del cerebro y el funcionamiento de los intestinos”, dijo el supervisor del estudio, Simon Laws, director de el Centro de Salud de Precisi\u00f3n de ECU, en un comunicado.<\/p>\n
Una dieta amigable con el intestino y opciones de estilo de vida en un futuro cercano podr\u00edan allanar el camino para una gran reducci\u00f3n en los casos de Alzheimer y una comprensi\u00f3n a\u00fan mayor de c\u00f3mo el est\u00f3mago\/intestino influye en el cerebro y viceversa.<\/p>\n<\/p>\n
Fuentes:<\/span><\/p>\n<\/p>\n https:\/\/www.medicalnewstoday.com\/articles\/326256#animal-protein<\/p>\n https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC4303825\/<\/p>\n https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC5385025\/<\/p>\n https:\/\/www.npr.org\/sections\/thesalt\/2011\/12\/31\/144478009\/the-average-american-ate-literally-a-ton-this-year<\/p>\n https:\/\/www.health.harvard.edu\/mind-and-mood\/the-impact-of-stress-on-your-gut<\/p>\n https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pmc\/articles\/PMC3667473\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Una dieta saludable para el intestino y opciones de estilo de vida en un futuro cercano podr\u00edan allanar el camino para una gran reducci\u00f3n en los casos de Alzheimer Nuestro sistema gastrointestinal es una v\u00eda para los alimentos, las bacterias, los minerales, las toxinas y, b\u00e1sicamente, todo lo que afecta nuestra salud en general. El […]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2387,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[8],"class_list":{"0":"post-2386","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-atencion-quiropractica","8":"tag-atencion-quiropractica"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2386","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2386"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2386\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2388,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2386\/revisions\/2388"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2387"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2386"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2386"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2386"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}