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Los niveles m\u00e1s altos de prote\u00ednas sangu\u00edneas DKK1 y PDGFB impiden que ciertas c\u00e9lulas se comuniquen entre s\u00ed, lo que provoca inflamaci\u00f3n, mientras que los niveles m\u00e1s bajos de FARS2, GSTA4 y CHIC2, que tienen una funci\u00f3n antioxidante, tambi\u00e9n causan inflamaci\u00f3n.<\/p>\n
Cargando<\/span><\/span><\/p>\n Nyholt dijo que los medicamentos existentes ya funcionaban para alterar esos niveles de prote\u00edna, lo que significaba que podr\u00edan reutilizarse como posibles tratamientos para la migra\u00f1a.<\/p>\n \u201cSi puede apuntar a esos niveles de prote\u00ednas, reducirlos o aumentarlos cuando sea relevante, eso deber\u00eda reducir la frecuencia de las migra\u00f1as en personas con esos niveles de prote\u00ednas aberrantes\u201d, dijo.<\/p>\n Los niveles m\u00e1s altos de prote\u00ednas sangu\u00edneas DKK1 y PDGFB tambi\u00e9n se han asociado con la enfermedad de Alzheimer, porque afectan el flujo de sangre a partes del cerebro y pueden causar potencialmente la calcificaci\u00f3n de las c\u00e9lulas.<\/p>\n Nyholt dijo que eso no significaba que hubiera un v\u00ednculo entre las migra\u00f1as y el Alzheimer, sino que controlar esos niveles de prote\u00edna, especialmente DKK1, podr\u00eda evitar que las personas propensas a las migra\u00f1as tambi\u00e9n desarrollaran Alzheimer en el futuro.<\/p>\n Los resultados siguen investigaciones previas del mismo grupo QUT el a\u00f1o pasado que encontraron una serie de metabolitos en la sangre y la orina que ten\u00edan un efecto similar al aumento o disminuci\u00f3n de los niveles de prote\u00ednas en la sangre en esta investigaci\u00f3n.<\/p>\n Las migra\u00f1as afectan a tres veces m\u00e1s mujeres que hombres, y se estima que le cuestan a la econom\u00eda australiana m\u00e1s de $35 mil millones al a\u00f1o en p\u00e9rdida de productividad y otras medidas, seg\u00fan un an\u00e1lisis de Deloitte.<\/p>\n Un beneficio diferente de la investigaci\u00f3n, dijo Nyholt, es que con suerte facilitar\u00eda el estudio de las migra\u00f1as, ya que les dio a los investigadores pistas sobre los tipos de biomarcadores que buscar y abri\u00f3 la puerta a m\u00e1s investigaciones en modelos animales.<\/p>\n \u201cEs muy dif\u00edcil hacer estudios de migra\u00f1a en animales porque c\u00f3mo sabes si una rata tiene dolor de cabeza, no te lo puede decir\u201d, dijo.<\/p>\n “Las migra\u00f1as tambi\u00e9n son un trastorno epis\u00f3dico, van y vienen, lo que las hace dif\u00edciles de estudiar porque no se puede predecir cu\u00e1ndo alguien tendr\u00e1 una, pero esto nos permite buscar factores de riesgo subyacentes en la biolog\u00eda”.<\/p>\n La investigaci\u00f3n ha sido publicada en la revista Nature Communications.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Los niveles m\u00e1s altos de prote\u00ednas sangu\u00edneas DKK1 y PDGFB impiden que ciertas c\u00e9lulas se comuniquen entre s\u00ed, lo que provoca inflamaci\u00f3n, mientras que los niveles m\u00e1s bajos de FARS2, GSTA4 y CHIC2, que tienen una funci\u00f3n antioxidante, tambi\u00e9n causan inflamaci\u00f3n. Cargando Nyholt dijo que los medicamentos existentes ya funcionaban para alterar esos niveles de […]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1081,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[13,14],"class_list":{"0":"post-1080","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-migranas","8":"tag-dolores-de-cabeza","9":"tag-migranas"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1080"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1082,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1080\/revisions\/1082"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1081"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/americanchiropractors.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}